El arte masivo.

 

La dedicación al arte ha dejado de ser la opción de lo sublime para convertirse en la conducta estandarizada que la sociedad de la opulencia permite. El salto cualitativo de las prácticas manuales  en los trabajos ordinarios –o no tanto- de agricultura o industria a las artes suntuarias parece que no es tan difícil. Hay la cuestión del talento, denominado también el don, que por una especie de lotería de la naturaleza –o del reencarnacionismo-  le era concedido a unos  y negado a otros.  Hasta no hace mucho quien no tenía esa base predisponiente en su  personalidad estaba condenado a ser obrero o empresario, trabajador asalariado  o autónomo, marcado por unos horarios y encorsetado a unas obligaciones laborales de un tipo u otro. Sólo las personas de talento podían escaparse, por la vía artística, de estos débitos mundanos de la mayoría.  El talento era la clave pero la gente afortunada, la más talentosa aunque fuera gente que preparaba sus conciertos o sus creaciones no sin esfuerzo. Siempre he oído decir que el arte pasa por un algo de inspiración y un mucho de sudoración. La mayor parte la pone uno mismo, con su tesón y su metodología. Nadie se hace intérprete impecable del chello o divo del bel canto sino dedica, horas días y años, es decir si no dedica su vida entera a un proyecto de perfeccionismo. La virtuosidad depende de la metodología más que de la talla de la que inicialmente uno es dotado por razones de biología, aunque sin duda esta tiene su importancia. La fisiología y en particular la bioneurología de cada individuo son predeterminantes desde el principio. La historia de una vida es la de sus límites.

Evaluada a manos de psicólogos conductistas   poco objetivos e incluso poco éticos puede ser un desastre traumático para negar potencialidades creativas de sus evaluados.

El arte en sí mismo expresa la nobleza del ser humano que indaga sus pasiones, sus anhelos, su sentido de la estética y del gusto, su amor por las formas y  las líneas. Pero el arte, incluso en su perfección, no es garantía de mensajes útiles, Hay algo en él supeditado al tiempo, a las correlaciones de intereses, a las voces de mando, a su proyecto comercial para que sea nombrado, conocido y adquirido. El arte es un enorme campo de aterrizaje de personalidades distintas con maneras de pensar completamente distintas. La sensibilidad artística en la seducción de un tipo de música, plástica o literatura no garantiza necesariamente una ideología progresista en todos los casos. Peter Handke, el autor austriaco aniñado aunque sexagenario,  se alineó con los criminales al justificar la política serbia de Milosevic de tierra quemada. Apologeta  y bardo de un  criminal fue vetado por el director de la comedie françoise, Marcel Bozonnets y retirado del programa  su obra. A pesar de su innegable estilo creativo es posible que en el futuro sea más conocido  por negar unos crímenes y aplaudir otros que por su obra literaria. Hay asesinos en Serbia que no se entregan al tribunal internacional arropados por argumentos de Handke. En todo caso su obra estará vinculada a ese feo imperdonable de su persona. No es el único ni será el ultimo. Uno se pregunta como es posible que seres exquisitos, inteligentes, preparados, indagacioncitas puedan caer en la trampa del elogio a los criminales de la historia. Neruda hizo unos cantos a Stalin lo cual hace pensar en el profundo desconocimiento del autor de la función criminal en la historia del líder georgiano.

Desde que el arte se ha convertido en un fenómeno de masas no solo por el lado de la variedad de espectáculos que lo consumen sino también por el lado de los creadores que lo ofrecen tiene un algo de infesto que lo hace menos deseable. Su bohemia y carácter selecto de otros tiempos parece haberse venido abajo. Millones de personas en el mundo encuentran o encontramos consuelo tratando de hacer actos creativos únicos, que nadie más hace:  composiciones poéticas o musicales, proyecciones de imagen o cinematográficas, diseños plásticos nuevos, expresiones corporales y otros registros originales. El arte así se constituye en una vía de repersonalización de lo que se es en un mundo estandarizado. Hay sociedades opulentas en las que mayorías de personas practican o se ejercitan en áreas que tienen que ver con el arte: desde la danza del vientre a pinturas en directo de modelos en vivo. Con Internet y el boom de prensa participativa las oportunidades para escribir e informatizar las propias opiniones ha hecho aparecer nuevas formas literario-expresivas o recreaciones de la palabra. Desde hace años, el graffiti que llena hectáreas de superficies verticales infrautilizadas de todas las ciudades, viene demostrando la potencia de un arte anónimo con unos mensajes de cómic más o menos crípticos que recuperan y personalizan espacios grises y más desagradables antes de que fueran pintados.

Nuevas tendencias hacia textos e informaciones valoradas por si mismas dejan en un segundo plano su autoría. El arte masificado podría tender a dejar a un segundo lugar al nombre, al autor, al actor, al director y poner en un primer plano el contenido. Es difícil concebir un momento de la historia artística sin premios ni reconocimientos y sobre todo, sin que sus candidatos y su gremio no experimenten la necesidad de ellos, en escenarios preparados para el boato, la galería, la parafernalia y un elitismo gracioso. Por el momento hay creadores que experimentan cine con actores-actrices desconocidos o gente que ni siquiera se plantea ser interpretes profesionales. Por el momento en la mayoría de géneros expresivos el nombre personal va asociado al estilo y al campo temático. Su sola mención hace sonar la campanita del interés o la alarma del rechazo. El arte no es expresión pura sino una forma vehicular de pensamiento y un indicador de la realidad. Hay un arte denunciativo y otro conformativo.

Michel Moore que  dirigió el documental Bowling for Columbine  por el que obtuvo homenaje en la entrega de oscars del 2003. es el doble ejemplo de cómo un premio lo plataformó para ser más conocido en el mundo entero. Autor también de  Operación canda (1995) y Stupid White men. Fue el único que se atrevió a hacer un duro alegato contra la política Busch, sin olvidar la declaración antibelicista de Pedro Almodóvar en el mismo acontecimiento, entre la perplejidad de los asistentes. El arte no se limita a complacer, desde sus primeras expresiones supuso la constatación de hechos, la representación de la realidad, las gestas de la vida.

Nanni Moretti en  Caro diario la historia de  un tipo feliz sobre una vespa como observatorio social pone al descubierto bastantes contradicciones de supuestas alternativas de vida. Los creadores quedan singularizados y promocionados a la posteridad por sus maneras personalísimas de hacer las cosas. Esto, desde luego, va en contra de la estandarización, pero no evita el plagio, que es una manera de generalización. El arte en cualquiera de sus campos no genera un comportamiento sectorial, de hecho la elección artística, como cualquier otra, tiene detrás multitud de factores y circunstancias casuales y causales. Por encima de ellas la elección artística pasa por la convicción personal a pesar del peso de influencia recibido por la saga familiar de pertenencia. Chaplin debutó de  niño el mismo día y en el mismo establecimiento de espectáculos mediocres que su madre perdió la voz durante su número. Un artista puede estar varios años dedicándose a creaciones artísticas hasta no encontrar su estilo y convencerse completamente que a eso va dedicar su futuro. Tchaikowski, a quien desde la perspectiva histórica es tratado como un artista genial, es un caso de auto interpretación particular, dijo sobre si mismo  que había necesitado mucho tiempo para convencerse de su pertenencia  a la categoría de hombres a quienes no les faltaba inteligencia, pero no a la de aquellos cuyo intelecto les permitía desarrollar cualidades extraordinarias. Reconoció su talento pero no su genialidad. Al mismo tiempo desvaloró consistentemente a otros compositores como Handel, Bach, Beethoven, Wagner y Brhams. Posiblemente sus problemáticas de personalidad le llevaron a arrastrar una noción de auto desconsideración  que por un sistema compensatorio llevó a ver en otros colegas motivos de descalificación La metáfora de ello es que la historia posterior de la música y la espectacularidad de ello no ha entrado en cuestionar esa dimensión detallesca frente a la exquisitez de su música. Con todo, la valoración subjetiva de este compositor hace pensar que el entorno tiende a hipervalorar lo que lo individual puede desvalorar. Lo objetivo infracciona lo subjetivo a pesar de que lo subjetivo se decrezca frente a lo objetivo. Reconsiderarlo nos lleva a la adopción de una postura intermedia. No hay arte que disipe las grandes contradicciones existenciales del ser humano y por antonomasia del artista. Este, con una u otra vía expresiva, lo más que puede hacer es exorcizarlas. Leonard Cohen, poeta de la voz oscura, propuso una fórmula híbrida “No hay q ser pesimista ni tener esperanza”. Ese hombre que lleva(ba) entre sus dedos, un comboloi, un abalorio griego, y que tomó como herencia a su paso residencial por Grecia llamado worry beads, cuentas para mitigar las preocupaciones. se ha visto a sí mismo como un ser reactivo ante los sucesos sociales sin llegar a ser un analista de la sociedad. “Pienso en mi como en un periodista y en mi trabajo como en un reportaje”.Tras 6 años en un centro budista, volvió a componer su trabajo en “Ten new songs”.  Desde The future (1992) Su tesis existencial es que los seres humanos somos instrumentos de una voluntad que no es la nuestra. Suerte la suya de creer que los individuos no somos más que objetos en manos de un ser superior porque eso le evita continuar con una indagación mística e incluso con una indagación psico-filosófica del sentido de la vida.

El artista no es alguien al margen de la vida y su valor de referencia pública lo catapulta para la fama y la adhesión masiva, pero también para el rechazo y la objeción crítica cuando se presta a determinados compromisos nefastos, como la Oreja de Van Gogh que ha puesto su música y su canto a un partido político nefasto. Marlene Dietrich que actuó para las tropas aliadas en Italia y en el Norte de África, se negó a las ofertas de  hacer cine para el III Reich. A  Fritz Lang le fue propuesto en la Alemania de los 30 para ocuparse de la dirección del nuevo cine alemán. Abandonó inmediatamente el país para no adoptar compromisos en contra de lo que él pensaba. El Arte no es independiente de la política ni los poderes de cada momento son ajenos a lo artístico. Desde varios lados: teatro y cine, tambien plataformas escritas, no paran de pedirse subvenciones para promocionar estilos e ideas. Tras las subvenciones pueden contratarse hipotecas de la libertad ideológica. Los menos en sus puestos de indagadores de formas expresivas con la más absoluta independencia y autofinanciación aunque también condenados al más estricto anonimato. Probar lo artístico cierra las puertas para volver a un ayer repleto de inmundicias, de trabajos asalariados de esclavos o de subordinaciones inaceptables. El arte recrea la libertad en multitud deformas y crea la ficción por añadidura en el artista de sentirse libre ante los elementos que describe o reinterpreta. Su impresionante amalgama de áreas va más allá de los 7 artes clasificados. Lamentablemente todavía se hace una sinonimia mecanizada entre arte y pintura o artista y pintor, cuando lo artístico alcanza muchos terrenos de la vida privada y pública.

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