La grasa como parapeto.
Sugar Baby del director Percy Adion con Marianne Sagebrecht. En la Alemania actual una mujer obesa, empleada en la funeraria, hace una vida normal si por normal entendemos cumplir cada día con su horario de trabajo, hacer rutinariamente las mismas cosas y el mismo itinerario y luego en su apartamento meterse en la cama, comer y mirar la tele. La protagonista está dentro del grupo de las tallas grandes y fuera de la estética de consumo predominante en cuanto a formas corporales y maneras de vestir. Se fija en un chico de bastante menos edad qué él que es el maquinista del metro con el que suele coincidir. A partir de tener el objetivo de conquistarlo decide investigar quien es, cuales son sus hábitos con el propósito de estar con él. Lo interesante es el modo con qué lo hace. Tras conocer el intrincado plan de turnos de la compañía de transporte subterráeo al fin sabe cuando encontrarlo. Una de las costumbres del muchacho es que cuando termina su turno se acerca a una máquina expendedora de chocolatinas y chuches, allí está ella con un look completamente cambiado y vistoso, aguardándole para darle, con algún pretexto, lo que él suele comprar. En una siguiente supuesta coincidencia ella le da la dirección de su casa para que vaya a comer. Para ese momento ha averiguado que la esposa del chico se ha ido de viaje. A la hora convenida él no llega y ella sed derrumba, cuando al fin viene inician un idilio especial. El muchacho es tratado a cuerpo de rey. Su anfitriona le hace de mamá y él se deja querer. Sus diferencias corporales son notorias pero eso no impide su relación sexual y su placer. Para hacer todo o eso la mujer se ha tomado unas semanas de vacaciones en su centro de trabajo, donde nunca las ha hecho en todos los años que lleva trabajando. Ella y él se lo pasan bien. Él se siente mimado y querido, ella encantada por tener una compañía en casa y romper con su vida completamente vacía. No manifiestan ningún problema de inhibición por ninguna de las dos partes. Ríen y se cuentan cosas de su vida. Él muestra un perfil de buen chico y dominado por su pareja la cual necesita tranquilidad para escribir a máquina y él no puede hacer ruido, por eso practica culturismo que es silencioso.
El chico y su conquistadora salen a bailar y lo hacen muy distendidamente en una discoteca en medio de un círculo que forman las otras parejas. Para ese momento ha regresado la esposa quien averigua el paradero de él. Cuando lo localiza en la discoteca se ensaña en contra de la chica que se deja pegar tirada en el suelo y se lleva a su marido como un objeto de su pertenencia sin que éste haga nada por evitarlo. El chico hace de niño pillado in fraganti y la esposa hace de dueña dispuesta a proteger su inversión.
La última escena es la mujer que pretende al conductor vestida de conquistadora esperándole con el chucho en la mano ofreciéndoselo a alguien.
Sugarbaby es el nombre con que ella lo trata a él y por mimetismo él a ella. Esta sacad de una canción.
Es una historia sin demasiado diálogo pero con el suficiente para que ella explique su exclusión social por la forma de su cuerpo. Las escenas son las que son. La rivalidad es la de siempre. Una juventud que no ha pasado de los 30 se manifiesta con los cánones clásicos de la rivalidad y los celos. Por su parte la mujer víctima de su forma no está dispuesta a renunciar a los placeres que le pueda proporcionar la vida.
La grasa hace de barrera entre las personas. Se puede comparar a otros asuntos de la piel como la soriasis que inconscientemente producen razones para el distanciamiento intercorporal. El exceso de lípidos es resultado de un acumulativo continuo de energía no gastada. El sujeto obeso carga con un síntoma biográfico de larga duración haciendo que los placeres que le pasan por la boca sean los de la ingesta de comestibles en lugar de los sabores sexuales de un partner. En el automantenimiento de la forma física hay un factor por gustar a los demás y en concreto a quienes te desean. Abandonar el cuerpo a sus acumulaciones superfluas es tanto como parapetarse para no querer intimar con los demás.
La historia de esta película aparentemente ordinaria y entretenida encierra un cromo de tragedia para no pocas personas. El caso de la protagonista es la de alguien que de pronto o no tan de pronto como aplicando el guión de unas asignatura por largo tiempo demorada, decide hacer un stop en su vida sin sentido buscándose un amante sin tener ninguna clase de problema en elegir a alguien que esté casado. Eso tiene consecuencias ya que nadie es tan libre como para aceptar estos juegos existenciales y el chuico como objeto amado es prohibido para las manos de cualquier otra llevándoselo a casa y él dejando que eso suceda. Finalmente la mujer obesa con su diáfana sonrisa no se ha dejado derrotar y sigue con sus trece para continuar por la vía del placer en lugar de volver a su vida anodina de persona sumergida en la normalidad estéril.

