Biblioterapia
Biblioterapia. Guía de Lectura. Crítica de Textos.
El libro como reservorio de lectura y como eje que polariza al lector, simboliza -entre otras cosas- la escapada de la actitud solitaria. Quien lee,deja de estar solo en el acto del leer. No importa que esté en el lugar más alejado del planeta o que lo haga en su lugar más concurrido.En un sitio u otro, absorto en las descripciones en las que va entrando se hace viajero imaginario.Y al serlo se renueva, recrece y revive. ¿Hay algo más práctico que adentrarse en una lectura y aventurarse por territorios a los que nunca uno atrevería a desplazarse físicamente?
Es tan barato , fácil y garantizado conseguir esto, que no extraña el aumento tanto de producciones editoriales como de tantas y tantas generaciones de autores que apuestan por lo imaginario o por lo investigativo, por lo ficcioso o lo inventado , con tal de substraerse a las realidades impuestas vestidas de gris. Sí, tal vez lo leído sea una evasión o una manera virtual de entretener las horas y los días. Al igual que el relato clásico de las mil y una noches, puede ser demorada la cita con una final desagradable, un año tras a otro a base de cuentos y de historias.de hecho puede ser demorada toda una existencia con tal procedimiento. Leer tiene de sano y de brillante por lo que permite vivir la vida desde la prevención y un sosegado planeo sobre las implicaciones nefastas. En cierta forma todo el resto de las artes tiene una deuda con las lecturas.Existe el teatro, la ópera o el cine porque antes hubo alguien que leyó unos textos que quiso escenificar. Existe la comunicación porque cuenta con un soporte histórico de textos y contratextos que han permitido pulir el lenguaje y perfeccionarlo.Existe un aumento de palabras en circulación porque hay textos que las transportan y autores que las inventan así como lectores que las hacen suyas y se convierten en sus portavoces, de los que toman nota copiadores y aprendices.
La palabra escrita resulta tan necesaria por razones comunicativas y psicológicas, como culturales y formativas e informantes.Y esa palabra, adecuadamente usada, resulta terapéutica cuando no es tomada como una prótesis a las propias carencias sino como una resonancia de lo que uno es. La impugnación de lectores y lecturas por el encierro bibliotecario que supone o por la clausura de algún tipo de visitas a escenarios sociales es obsoleta y tramposa. Lo que tal oposición sugiere es la privolectura y generalmente con ella, una alienación notoria de los acontecimientos teóricos. Eso genera un perfil de nuevo cuño: el de las generaciones desilustradas o sesgadamente informadas. La privación forzada de lectura es posiblemente uno de los castigos más terribles que se puede infligir a un intelectual, pero también la lectura forzada puede ser un tormento para quien no sabe experimentar sus placeres. La lectura tomada a cierta medida puede resultar ser un intenso antídoto a la realidad. Es otra realidad. su enfrentamiento virtual: no desde una nada, sino desde una dimensión inconmensurable pero efectiva. Cabe recordar uno de los protagonistas de Théjov que después de permanecer encerrado por mucho tiempo a voluntad y con una nutrida biblioteca a su disposición ya no quiso hacer uso de la libertad cuando le llegó el momento según lo pactado. Se trata de un viejo mito: conocer el mundo no pasa por interaccionar con más cantidad de experiencias y visitas a lugares, sino reflexionándolo y meditándolo.Lao Tsé ya lo había apuntado mucho antes: no conoce más el mundo quien lo recorre más sino quien lo piensa desde su quietud. La lectura es una actividad desde el reposo.es un acto quieto.Una actuación,aparentemente, inactuante. Las lecturas son ventanas a todas partes sin moverse del lugar de lector.Y en esta sencillez reside su majestuosidad y su brillantez. ¿Hay una imagen más plácida que la del lector en su butaca especial y con la iluminación adecuada, con o sin pipa, con o sin perro, con o sin chimenea, y pasando plácidamente una página tras hora, una hora tras hora,en paz consigo mismo, viajando por doquier y sin empantanarse en los infiernos tan profusamente habitados de los entornos? Sí posiblemente evoca la imagen evasiva y burguesa o desimplicada. ¿o tal vez no es más que otra apariencia que aloja al sujeto que asigna sus energías a lo más interesante: lo virtual, en tanto tiene un peso de realidad mas extasiante que la realidad misma? sea lo que fuere, el sujeto lector deviene príncipe de las letras, hedónico por naturaleza, creador de universos desde utensilios primarios, imaginario infinito y a su manera, un dios ilimitado, que para tocarlo y alcanzarlo todo le basta elegir la lectura adecuada. Es un espectador, sí, pero no voy a entrar en tal polémica. Desde sus epígrafes como un recorredor de palabras y renglones puede acabar por estar en todas partes y saber bastante de todo sin exponer su debilidad a las agresiones ambientales. En cualquier caso, la lectura en tanto que un acto moderado, privado y particular, deviene terapéutica cuando exime al lector de sufrir con sus neurosis inacabables y sus retos frustrantes.
Para entrar en este mundo de fábulas y letras, musas e inspiraciones, son más o menos interesantes las guías de lectura. Cada libro es una historia diferente en una jungla maravillosamente caótica de literaturas. Las críticas especializadas o las sinopsis aconsejadas pueden indicar los pasos a seguir.aunque al fin cada lector,por muchos libros que tenga tras de sí,no puede transmitir el placer particular que experimenta con el inicio de cada nueva lectura asumiendo los riesgos inevitables para ello. Leer no está exento de correr riesgos.Y un lector no es el mismo antes que después de haber leído un determinado libro que le haya impactado.Si sigue siendo el mismo, pétreo a toda influencia, puede quedar en entredicho como lector.Tal vez haya pasado páginas sin acertar su función de compromiso con lo leído.

