Creencias y Razones
To Believe or not to believe.That is not the question.Gorelia sud 2007 jul 5
Tras los periodos de creencia intensa y de pasiones militantes con resultados de frustración es habitual que la gente diga “yo ya no creo en nada”. Un tiempo despues completa la frase agregando que tampoco cree en nadie. La frase es lapidaria. Es difícil de decir y de comentarla en voz alta. Es un enunciado tan taxativo que su formulación alcanza a toda persona que está en el campo de escucha de la misma. Si no crees en nada ni en nadie, ¿entonces por qué buscas un interlocutor que te escuche en esa declaración? Es un predicado un tanto contradictorio desde el momento en que es emitido. Quien ha dejado de creer en el otro y en su potencial de confianza no tiene sentido que lo busque para decírselo. Basta con actuar en consecuencia y prescindir de la necesidad de ese contacto. La falta de creencia en algo, una idea, o alguien, un líder; puede expresarse de una manera más categórica de la que realmente se siente. Como siempre, el lenguaje está repleto de maximalismos en los que el primer interesado en ponerlos en duda es quien los dice y los dice para poner a prueba a quien los escucha. Creer o no creer no es la primera condición para el progreso mental aunque si esta dentro de lo primero para la subsistencia. El ser animal funciona con su intuición. Sin ella estaría perdido. El ser humano también la necesita para sobrevivir y ha de tomar en confianza, creer, lo que escucha y ve para tomarlo como modelo supervivencial. El eslogan se refiere a otro periodo de la vida adulta donde la racionalidad ha servido y ha sido usado para comprender lso entramados dela vida. Va directamente dirigida a las personas que hacen de sus creencias religiosas y de sus actos de fe los ejes vertebrales de su pensamiento y comportamiento. Evoca, ineludiblemente, el famoso texto shakesperiano haciendo un cambiazo de verbo. Mientras el verbo original (ser) significa racionalizar la existencia con la fuerza de voluntad, el verbo suplantado (creer) coloca en la escala intuitiva lo que puede ser o existir pero para lo que no hay demostración contributiva.
En el misticismo se puede ver una cierta equivalencia al fuguismo, al deseo de fugarse de la realidad material y corporal inapetentes para hacer una entrega a lo lejos. También es detectable un tipo de autoexclusión del área mental. Hay quien desconecta totalmente la meditación del pensamiento y también quien copa las dos actividades con una oración o un cántico repetitivos. El ser humano está atrapado como un animal racional, obligado a dar cuenta explicativa de sus actos, a preguntarse el por que de lo que hace y de lo que se hace y sucede. Hay quien cree que una nota de música puede explicar lo que contiene un libro. Debe ser porque esta muy entregado a la música y muy poco a la lectura. La explicación pasa por desarrollos verbales más cuantiosos de los que el mismo pensador puede estar dispuesto a aguantar al principio.
La consigna está dirigida a cuantiosas conversaciones en las que el verbo predominante es el de creer y los substantivos ad hoc son los de esperanza y fe, mientras que el verbo razonar y los substantivos: demostración y argumento son los menos aceptados.
Faltos de argumentaciones, creyentes de distintas ideologías y becerros de oro, prefieren callar que razonar o defender sus posiciones. “Contra el callar no hay castigo ni respuesta” dijo Miguel de Cervantes. Quien no habla no se equivoca.
Si la primera instancia existencial pasa por la demostración ante uno mismo de que se es, las creencias pasan a un segundo lugar. Se puede hacer una hipérbole de ellas y creer que se es cuando no hay identidad palpable que lo demuestre. El slogan no obstante ostenta un tono categorial que no es de adaptación para todo. Es necesaria una cierta cantidad de creencia para desarrollar una actividad y apostar por el ser. Creer en definitiva significa contar con una hipótesis por verificar y esto va mucho más lejos del campos deifico o religioso o espiritual.

