Desnudos circenses.
Las nuevas estripteasers han elevado a la categoría de arte escénico el strep tease clásico. Ha bastado el uso de la barra vertical que permita las piruetas de la desnudista gradual para que una prodigiosa cantidad de nuevas formas gestuales hayan tomado su lugar regio en el espacio de la atención. Estamos de suerte, el Canal Català, nos proporciona, a hombres y mujeres, esa particular manera de mostrar cuerpos dinámicos y flexibles que generan la intención sutil de fijarlos con la mirada golosa, intimar con ellos con la lengua y las glándulas salivares o con la palabra escrita, una forma sublimada de la otra. El poder excitatorio del cuerpo femenino serpenteando es inigualable. El desnudo solo no basta. El cuerpo sin ropa tumbado en la arena o andando por la playa no tiene la facultad interactiva para los sentidos que lo contemplen que el del cuerpo en movimiento. La promesa de la estripteaser es la de dar a conocer toda su anatomía librándose de la ultima prenda, un mini tanga cuya adquisición haría la delicia de los coleccionistas fetichistas. Generalmente el espectáculo termina aquí. Cabra esperar que alguna de ellas quiera prolongar los mismos ejercicios sin ninguna prenda encima y en particular los de separación de piernas exhibiendo así su cueva de los misterios sin trampa ni cartón, lo mismo se puede decir de las nalgas separadas y de sus centros del universo. Los amateurs de desnudos atraviesan/atravesamos un déficit considerable por lo que hace al conocimiento y reconocimiento de vaginas abiertas y de anos al descubierto. Siguen siendo, pero especialmente estos, las zonas más desconocidas del planeta y del cosmos, a pesar de lo adelantada que esta la investigación científica y espacial. Un último pudor de la estripter tapa la vagina con las piernas cruzadas, y sigue tapándola aunque esté rasurada, y el ano en principio también. Raramente el mortal mediano alcanza a ser testigo de anos exhibidos. Recuerdo que en una temporada que consulte pornografía de revistas conseguidas en Perpingan, las fotos de los unos y los otros abiertos eran las menos, pero de las más atrevidas. La escena visual para la pequeña pantalla no ha llegado a tanto.
Lamentablemente en el mismo canal hay mujeres estupendas, dedicadas al exhibicionismo en deplorables performances, que no han aprendido las artes del desnudo circense y aunque se desnudan y pueden hacerlo integralmente se prestan a un absurdo juego de mercadeo de sus prendas. Es en directo y cada llamada –con un coste considerable- tiene derecho a pedir un número el cual ordena la prenda que se ha de quitar una u otra de las muchachas, suelen ser dos, y se visten como enfermeras. Las prendas pueden tener un premio oculto de 1000 o 3000 euros. La lentitud con que se quitan las prendas es irritante. Todo un indicado que hay poco personal que se preste a esta comedia. No me pongo en la piel de un hombre que amparado en la nocturnidad y en el insomnio llame para tal cosa. Mientras la nudista circense es una artista que sabe moverse y da cuenta de las posibilidades del cuerpo humano contorneándose, la estripter de este otro estilo es para sentir vergüenza ajena. En el Canal Catalá hay dos programas a los que están conexos los pases de las unas y de las otras. Uno es Condición femenina el cual ha ido evolucionando y ha pasado de tratar con un muñeco hinchable de aspecto horrible tratando de darnos clase de sexualidad con una maqueta anti anatómica a un refinamiento de la elegancia haciendo entrevistas más serias. Sigue faltándole la rotundidad del reportaje que no presenta y lo suple con celo. La posición de las chicas entrevistadoras, un trió de guapas, todas sentadas de la misma manera y estandarizando sus sonrisas a la voz de ya de los focos y la presentadora central no dan contenidos alternativos precisamente para la liberación femenina, aunque se las den de muy liberales, antes bien abundan en el papel de la mujer en el que siempre estuvo muy instalada el de seductora. El cuanto al otro programa, Estat de Xoc lo mejor es las aportaciones que hace de filmets importados. No parece que entre los dos vayan a contribuir demasiado a la educacion sexual de la sociedad aunque sí a las excitaciones de solitarios que se lo hacen solos con las cajas del televisor en lugar de con cuerpos reales.

