La lanzadera de la ficción
La ficción como la lanza imaginaria.
La literatura ha extralimitado el estrecho mundo limitado para hacer averiguaciones en los otros imaginados. No hay que ir al espacio sideral o moverse a millones de años luz del nuestro para encontrarlos. Basta echar una mirada en nuestros interiores y deseos para descubrir un paraíso abonado de pasiones. Wells.H.G. (1866-1946) ha pasado a la historia como el verdadero iniciador del género de la ciencia ficción.Pero la ficción en si misma viene de mucho antes. Viene del momento en que alguien transcribe sus secretos y en particular sus deseos inconfesables.Para hacerlo acude a personajes secundarios o personalidades de préstamos en las que deja traslucir las partes más oscuras de la propia.No se trata de un proceso aislado ni exclusivo de individuos selectos, las culturas se han hecho partícipes de sus prodigiosas imaginarios colectivos generando mitologías en los casos griego e hindú o pasiones dolorosas en los casos judaico y cristiano.Los antiguos griegos incorporaban a sus conversaciones habituales los hechos y leyendas de sus dioses preferidos: Afrodita la diosa de la belleza;Eros.el amor, hijo de Penia y de Poros, hecho de d una naturaleza mixta: como hijo de Penia era siempre indigente y necesitado,como hijo de Poros,es intrépido, diligente y fértil en recursos; Metis, la prudencia, madre de Poros; Penia, la pobreza o Poros dios del ingenio. Y para quien no hereda o no recuerda un saber ancestral entregado por otros le basta escrutar en su memoria y en sus sentidos para sacar de la realidad gris y ordinaria maneras conversoras con las que encontrar figuras, bellezas, excitaciones y cuadros imaginativos con los que gratificar la mente y excitar los sentidos. el lenguaje es una de las formas más excitantes y gratificantes de la imaginación. La imaginación puede proponer una imagen y el lenguaje la recrear hasta el último detalle catapultando otras muchas, cientos, miles.
La ficción me permite soportar el mundo que es tanto como decir la literatura es mi modo de amortiguar los golpes adversos de la realidad. o incluso más claramente, ¿hay otro modo mejor que la evasión imaginativa para enfrentar un mundo de tristezas,despropósitos y descontenidos? en la imaginación cabe todo, en la realidad sólo lo que permiten los que la mandan y organizan.En la imaginación el sujeto deviene creador, en la realidad obediente. La ficción es la esperanza de los artistas, la realidad el campo de negocios de los materialistas que se mueven siempre dentro del posibilismo. La ficción es la riqueza de los pobres. Quien no puede comprarse vestidos, pagarse viajes o tener tiempo libre para el ocio al menos le queda soñar con todo ésto. Se dirá que el recurso a la ficción es propio de los evasivos que eluden el enfrentamiento a la realidad o se dan por rendidos de entrada antes de presentar una batalla por cambiarla. Y es una objeción legítima. pero que a la larga explota en las manos de los ultrarrealistas que viven el mundo únicamente en lo que es: su drama y su imposibilidad. Sabemos que la gente cambia a menudo de situaciones subjetivas (se cambia de domicilio por ejemplo) sin conseguir cambiar las estructuras externas ni de sus entornos ni de lo que hace de amo en su vida.La gente cambia de casa ya que no cambia el mundo podríamos decir resumidamente. Al mismo tiempo llena su cultura de contactos con perspectivas a vista de pájaro de las situaciones reales. acudir a espectáculos básicos como el teatro o el cine es acudir a recursos evasivos por realistas que sean los guiones que tratan. Mantener cada dia la atención puesta en la mediática de las noticias no es menos evasiva, cuando la información continuada de los temas estrella o periodística y políticamente convenientes quita de hablar de otros temas igualmente integrativos de la realidad dolorosa. Así pues lo evasivo está en las conductas habituales y cotidianas de la gente incluida de la realista, que como se va, no es tan radical en su integración y fusión con lo que sucede en la vida. Desde la posición y la creación literaria el agente de la escritura no necesita justificar su indagaciones desde el imaginario para crear situaciones que no existen en la realidad pero que subjetivamente desearían ser vividas. La ficción es una manera de apuntar teoremas sin acudir a la argumentación racional. Basta desear un mundo de todos, un tipo de sujeto conductual ético, una clase de comunidad convivencial, un tipo de sexualidad plural o un viaje de aventuras para ponerse a escribir sobre ello y gozar de las ventajas sensoriales de su imaginación. Tener una creación imaginaria es facilitar las condiciones para su ejecución pragmática tan pronto concurran las condiciones subjetivas de valor y las oportunidades objetivas convenientes. finalmente la realidad acaba debiendo más a las propuestas imaginarias que a sí misma, pues aquellas arremeten contra los moldes y rompen banderas y esta sucumbe en su autolimitación permanente.

